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Estética unisex: Rodrigo La Hoz en el Festival Entreviñetas

Introducción por Entreviñetas | Entrevista por Giuseppe Caputo & Rodrigo La Hoz

La narrativa gráfica peruana está a la vanguardia del cómic latinoamericano. Aunque se trata de una escena aún pequeña y con espacios de circulación reducidos y subestimados, es uno de los movimientos más potentes, ricos y diversos, incluyendo las firmas que más han trascendido en años recientes dentro del panorama mundial a la hora de entender ese concepto tan mutante del nuevo cómic latinoamericano. La lista de nombres es habitual en los compilatorios, antologías y exposiciones que se esfuerzan por crear un dream team de nuestros países: Eduardo Yaguas, Jesús Cossio, Manuel Gómez Burns, los hermanos Renso y Amadeo Gonzales, Jorge Pérez Ruibal y Rodrigo La Hoz, siendo este último el nombre el que nos servirá en esta ocasión para medirle el pulso a un grupo de autores que se ha enfocado en no creer en tradiciones, desprenderse en contravía, y ser valiente en un país sin instituciones o respaldos fuertes para sembrar una escena ambiciosa, descarnada y cargada de un particular sentido del humor.

Rodrigo la Hoz Sala es un historietista, dibujante, escritor y pintor nacido en Lima en 1982. Creció en un ambiente de artistas, de poetas y pintores, y nunca tuvo esa relación de infancia en los cómics que a veces algunos pretenden tan habitual en todos los autores o lectores de este lenguaje. El camino de La Hoz fue distinto, fue accidental. La Hoz se formó en Bellas Artes, tal vez con la idea (y la gran duda) de construir una carrera más tradicional dentro de las escuelas del arte peruano, tal vez más inclinado por la ilustración o la reproducción gráfica, tal vez menos ambicioso o menos original. Pero un día vendría a pasar un choque que cambiaría radicalmente su concepción sobre el dibujo: en un instante secreto del cual nunca revela bien los detalles (tal vez porque fue en un aburrido parque paseando a sus gatos o en un bar atiborrado de cocteles baratos) se choca con un libro de Chris Ware y se siente atraído por el arte secuencial, por la posibilidad de contar historias de manera menos tradicional, más incómoda, más inquietante. Reconoce que el cómic puede crear empatía. Se da cuenta que los cómics no son un ejercicio llano de dibujos y golpes de acción vaga, o que las posibilidades no están únicamente en el género de superhéroes (el que más se consume en el Perú), es decir, que también hay otros ritmos, otros tonos, otras vías dramáticas. Que hay una oportunidad para contar historias. Rodrigo tiene muchas historias y un dialecto para creer en revelaciones y destinos cruzados. Un día se despierta, a sus 25 años, se mira al espejo, no se reconoce en medio de su trabajo de pintura, y piensa en cómo todas esas imágenes que se le vienen a la cabeza, que lo desconciertan, que no lo dejan dormir y en las que deliran personajes deformes, excluidos, perseguidos, raretes que habitan fines del mundo y desastres posibles a la vuelta de la esquina, pueden tener un sentido mayor si además de estar dibujadas con ímpetu se hilan en una narración sólida, si cuentan, si hablan, si se mueven y deforman no solo en colores o tintas, sino también en los enrevesados vaivenes de la mente de un lector.

En el 2009 agarra un manojo de páginas sueltas y garabatea una idea que lo lleva a un personaje: Cornelio, un hombre que cría caracoles y cultiva hongos en un punto muerto de la civilización, en un lugar parecido a los exteriores de Lima o de lo que puede ser cualquier otra gran ciudad latinoamericana, con sus exclusiones sociales, raciales y sexuales, un lugar sin dueños que está entre lo tribal y ritual de la comunidad urbana, en la periferia de la pobreza pero muy cercano a la modernidad de un aeropuerto, un lugar que en nuestros países siempre será un catálogo de sonrisas de bienvenida para turistas pero a la vez una plataforma para pensar en sueños de escapatoria. Cornelio es para La Hoz el punto de partida para entenderse como un narrador que es titiritero, creador y dador de vida de sus personajes a los que propone un destino sin un ápice de compasión. Cornelio comienza a viajar en las páginas de La Hoz, equivocándose, sufriendo, llorando y no queriendo existir, viendo cómo su su vida (su historia) lo desfasa. Y es solo Rodrigo jodiéndolo, aprovechándose de una de las grandes ventajas y atractivos de los creadores de cómic: convertir el papel, el lienzo o el archivo en blanco, en un laboratorio gráfico que se alimenta de un lenguaje que todavía tiene mucho bosque por explorar. Un laboratorio que es como un laberinto en el que Cornelio es apenas una excusa para entender cómo jugar con el cómic, un lenguaje tan joven, todavía tan lleno de caminos y piezas por juntar (o desjuntar), que se puede experimentar y someter a múltiples pruebas, análisis y experimentos.

Cornelio es el origen de Islas, la primera novela gráfica de La Hoz, un libro con el que saluda al mundo y se lleva el I premio Librería Contracultura de Novela Gráfica.

De ahí en adelante, La Hoz se identifica como autor de cómic, como historietista, como novelista gráfico, como un bicho raro que cuenta historias con imágenes, que señala una carrera de precisión para cada detalle, sin perder su fino y negro sentido del humor. Convierte su interés por los desastres y el azar en el dinamizador perfecto para poner a prueba no solo la solidez de sus personajes sino, además, sus recursos como narrador gráfico. Y en todo ese universo otros elementos de la personalidad de Rodrigo toman fuerza y condimentan: lo distinto, lo queer, lo extravagante, el deseo y los amores no tradicionales.

Y en el 2015 nos saluda de nuevo con Estética Unisex, su segunda novela gráfica.

La edición colombiana de la segunda novela gráfica de La Hoz.
Los muchos peinados con sus muchas historias en Estética Unisex.

En Lima las peluquerías suelen hacerse llamar “estética unisex”. Gema es peluquera y toma pastillas para calmar el deseo de cortar algo más que el pelo de su clientes. Alberto empieza a intercambiar mensajes con Víctor a través de palomas mensajeras macho con nombre de mujer. Jeanette busca a su abuela recientemente desaparecida y descubre que la anciana pertenece a una comunidad nudista. En Estética Unisex, secuencias cuidadosas y un estudio detallado de sus personajes, le permiten a su autor convertir la ansiedad urbana y el azar de los desastres en una sinfonía de humor negro y cotidianidades liminales. Es una obra clave en la novela gráfica contemporánea latinoamericana. Lo es. Y Rodrigo se consolida como uno de los nombres más importantes del cómic de este lado del mundo.

Estética Unisex fue editada originalmente en el año 2015 por el sello Pictorama y de hecho ya fue presentada en el Festival Entreviñetas, en su programa de Medellín y Manizales, durante aquel año. Para entonces Rodrigo era una novedad en Colombia, un joven autor que compartía cartel con autores como Simon Hanselmann y Joan Cornellá, más famosos pero no menos distintos, quienes descubrieron en él a un par, un autor experimental y en sintonía con lo mejor del cómic mundial, un creador con una obra que nada tenía que temer frente a los grandes contemporáneos. Y goleó. Tuvo sendos eventos en los que cautivó al público entreviñetero de ese año.

Ese libro se reedita ahora en Colombia por cuenta del sello Cohete Cómics y esa es la razón por la que Rodrigo visita de nuevo al Festival Entreviñetas. Esta vez en Bogotá, esta vez para poner a rodar sus historias con una cuidada edición colombiana, que se tomará librerías, y está pensada para un público que ahora lo conoce mejor.

Para presentarlo, para que usted lo conozca mejor y se enamore también de su trabajo, hemos pensado en dos grandes eventos:

Estética unisex será presentado el jueves 21 de septiembre a las 7:30 p.m. en La Peluquería (Cra. 3 Nº 12d – 83). Allí La Hoz estará hablando con un moderador de lujo y gran seguidor de su obra: el escritor colombiano Giuseppe Caputo. Y firmará libros. Y se tomará unas cervezas.

Luego de eso, días después tendrá la responsabilidad de cerrar el festival el domingo 24 de septiembre a las 4:30 p.m., en Casa Rat Trap (Calle 61a Nº 17-26), con una exposición de originales de su trabajo. Todos los eventos con entrada libre. 

Para cerrar esta carta de admiración por el trabajo de Rodrigo, tramamos algo especial. Le pedimos a Giuseppe Caputo, que será su moderador, que nos enviara un listado de preguntas para que Rodrigo las contestara como mejor sabe hacer: con un cómic. Aquí una página de una conversación mística entre ambos y que será el gran abrebocas de la conversación en La Peluquería:

La visita de Rodrigo La Hoz a Colombia es posible gracias a Rat Trap y Entreviñetas con el apoyo de IDARTES y Cohete Cómics. 

 

gracias a